LAS PRÁCTICAS DE INTERCAMBIO DE CORREOS Y MENSAJES ELECTRÓNICOS SUELEN SER UNA FUENTE DE RIESGO

Hoy, el correo electrónico y las plaformas de mensajería instantánea son usados masivamente tanto para negocios como para actividades gubernamentales, y dependemos en gran medida de la capacidad de poder intercambiar mensajes de manera confiable con clientes, colegas, jefes y subalternos. La comunicación en ambos casos depende del supuesto básico de que, cuando nos comunicamos con nuestra jefa o nuestro hijo, la comunicación proviene efectivamente de él o ella.

Si alguien nos envía un mensaje haciéndose pasar por nuestro jefe o nuestra hija, ¿seríamos capaces de darnos cuenta? En un estudio realizado el 2014alrededor del 30% de las personas consultadas reportaron tener al menos una cuenta hackeada. Otro estudio en el 2012 encontró que entre el 15 y el 25% de las personas no son capaces de reconocer un diálogo malicioso de computador que les pide su password.

Es usual encontrar investigadores y profesionales en el área de la seguridad informática que se quejan de las personas inexpertas como “los eslabones más débiles de la cadena”. Sin embargo, existe evidencia de que las personas podemos ser entrenadas de manera novedosa para aprender a reconocer las amenazas, transformándonos eventualmente en “el eslabón más fuerte” de la organización a la hora de responder a amenazas y engaños.